martes, 3 de marzo de 2009

La revolución contra los cálculos renales


Gráfico: Adolfo Arranz

Evitar comer huevos y carne o tomar semillas de melón y pepino junto con una papilla de rábanos y nabos son algunos de los remedios recomendados para la litiasis renal –dolencia conocida popularmente como piedras en el riñón– que aparecen en un manuscrito fechado hacia el 1.600 a.C. y que fue libro de cabecera de los médicos griegos de la época de Galeno.

Las culturas china, egipcia y árabe también tenían sus propias pócimas para tratar esta dolencia. Y es que este mal, que ha aquejado a personajes históricos como el emperador Trajano, Cristóbal Colón, o Beethoven, ha traído de cabeza a la medicina desde la antigüedad.

En pleno siglo XXI, los cálculos renales pueden parecer una enfermedad de otro tiempo, condenada a desaparecer frente a los avances de la medicina actual. Y sin embargo, en los países desarrollados, los casos no sólo han aumentado, sino que la edad de inicio del primer episodio, que antes se situaba entre los 25 y los 30 años, ahora se produce a edades más tempranas. Los desequilibrios de la dieta y la presencia de tóxicos ambientales –a veces introducidos en la cadena alimenticia– son dos de los factores relacionados con su mayor incidencia.

Y como no hay dos sin tres, un estudio realizado por un grupo de científicos estadounidenses alerta de que el calentamiento global disparará las cifras de esta patología, del 12% actual a un 30%, dentro de 20 años. Félix Grases, director del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias de la Salud (IUNICS), comenta que, sin entrar a valorar previsiones futuras, lo que si se ha comprobado es que los habitantes de las zonas con temperaturas más elevadas, como la mediterránea, son más proclives a sufrir la enfermedad.

En Baleares se comenzó a realizar el estudio científico sobre la litiasis renal a finales de la década de los ochenta, cuando un grupo de investigadores de la UIB, encabezado por Félix Grases, consiguió establecer los mecanismos de formación de los cálculos renales más comunes. Este trabajo fue posible gracias a sistemas ideados por el grupo que, utilizando tejidos vivos, reproducían in vitro las condiciones del interior del riñón. El objetivo principal de estas primeras investigaciones era establecer por qué se producían los cálculos y aportar todos aquellos aspectos que permitiesen mejorar tanto el diagnóstico como la prevención de esta dolencia.

En el origen de estos más de 20 años de investigación está el fitato, un componente natural que se encuentra en los cereales integrales, legumbres y frutos secos, concretamente en el germen y las cubiertas de las semillas. El organismo humano no lo fabrica, por lo que para mantener los niveles adecuados es imprescindible tomar regularmente alimentos que lo contengan. La dieta actual rica en productos refinados o precocinados es deficitaria en esta sustancia, y ésta es una de las causas del aumento de cálculos renales.

Grases recuerda que comenzó a interesarse por esta sustancia cuando trabajaba en Medicina Nuclear y empleaba el fitato como marcador del hueso en las pruebas de diagnóstico. Ya por aquel entonces le resultaron curiosas sus propiedades como inhibidor cálcico, y en parte inició sus investigaciones para conocer a fondo los efectos de esta molécula.

Calcificaciones

Uno de los primeros campos de estudio fue el de la litiasis renal, que constituye un problema grave de salud, ya que afecta a una media del 10% de la población a nivel mundial, y a un 12,4% en Baleares. Entre sus hallazgos más importantes está el esclarecimiento del mecanismo de formación de los cálculos renales más frecuentes y el desarrollo de un sistema de análisis para medir el riesgo de contraer litiasis.

Paralelamente, continuó las investigaciones con el fitato. En principio, para descubrir su efectividad como inhibidor de los cálculos renales. Pero, a medida que los estudios avanzaban, comenzó a ver que esta sustancia también era eficaz como preventivo de las calcificaciones cardiovasculares que se producen en las arterias, como agente antisarro o como reductor de la osteoporosis. Además de tratarse de un poderoso antioxidante que impide la formación de radicales libres.

La mayoría de estos hallazgos se han materializado en patentes. Actualmente, el laboratorio de litiasis renal posee nueve, cuatro de ellas ya comercializadas y el resto en vías de comercialización. Así, este mismo año, saldrá al mercado un nuevo producto funcional, que tendrá propiedades preventivas del cálculo renal. Se trata de unas galletas de la marca Quely elaboradas con extracto de uva.

Entre las patentes que todavía no están en el mercado, podemos citar un producto novedoso de uso tópico que se absorbe a través de la piel y que funciona como agente preventivo en algunos casos de cáncer –como el de piel o el de colón–, y en trastornos cardiovasculares; y un colutorio que aprovecha las propiedades del fitato para eliminar el sarro dental.

Todas estas patentes han sido transferidas por la UIB a empresas nacionales e internacionales que pagan un canon a la Universidad por ellas. Grases remarca que nada va al bolsillo del científico, todo revierte en fondos para continuar con los trabajos de investigación.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/03/02/baleares/1236018377.html

No hay comentarios: